Un virus...



No niego que se pueda nacer con virus, pero en mi caso, toda mi labor no creo que se deba a la fuerza de los genes heredados, ni a un capricho, ni a no tener en qué emplear mejor el tiempo. Puedo decir sin engañar ni engañarme, que llegué a la vida desnudo tanto de cualidades físicas, como intelectuales. Me decían mis hermanos que, en casa, nadie apostaba por mí un ochavo. Creo que la principal razón para irme con los frailes, no fue mi capacidad intelectual, que no la encontraban por parte alguna, sino el hecho de no soportar la vida del campo.

Cuando los primeros pasos se dan con genio, los demás los da la misma naturaleza. Ella se encarga de abrirse camino para la vida. Porque más discurre un hambriento que cien letrados. Lo mío se debe a haberme dado cuenta a tiempo de mi falta de cualidades. Metido en una forma de vida que, a la vez que me alucinaba, me hacía creer que le podía sacar partida, me ayudó a seguir adelante. Porque en la vida “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.

El comportamiento...


No puedo decir que mi comportamiento se deba a la fe en mi fuerza, ni intelectualmente, ni físicamente. En las dos facetas he sido débil. Para arriesgarse en la vida no hace falta ser un superhombre. Basta con no estar conforme con lo que hacen los demás.
Tengo entendido que mi padre heredó de sus antepasados un carácter impulsivo a la vez que bondadoso y justo. No era un hombre sabio, ni corpulento; le faltaron los estudios y el alimento corporal. Era un manojo de nervios, un avispero de fuerza y genio; no lo amilanaba lo adverso, ni le hizo nunca llorar. Posiblemente, algo de esto haya heredado de él. Con relación a la fe en Dios. Mi padre, el que parecía, en ciertos momentos crueles de su vida, que se iba a comer al mismísimo Dios. A la hora de la verdad era sencillo como una paloma y de una fe inquebrantable, como lo evidencia la anécdota que le voy a contar: Se moría de una embolia mi padre. Tuve que viajar y llegué cuando se encontraba en las últimas. Me reconoció y me dijo: Francisco –para él siempre fui Francisco, como su padre- no dejes de creer en Dios. Esta recomendación la tenía guardada para su hijo el sacerdote a quien en su primera misa besó sus manos con manifiesta emoción. Quizá por esto, mi fe sea la culpable de mi aparente rebeldía y de mi inconformismo. Sé que los de fuera se ponen más nerviosos y hacen más problema de los asuntos ajenos que con el destino propio. He soportado mucha carga tocante a mi trabajo durante mucho tiempo. Pero nunca me ha achicado el peso. He apartado los escombros y he resurgido de nuevo. Como decía Julián Schnabel “soy como un rinoceronte con los pájaros que se posan en su lomo; me molestan, pero no me preocupan.” Flaco beneficio me ha hecho más de uno al llevarme la contraria: Más que hundirme me han crecido.



Campamentos...


Poner en marcha un campamento no es fácil. Aparte de lo puramente estructural, del papeleo, de contar con un número suficiente de acampados, de tener que adiestrar a jóvenes que, a primera vista, aparenten ser unos acampados más, y al mismo tiempo se impongan y den formalidad a la actividad en cuestión. Al margen de todo esto, existen otros campos que, si no por su materialidad o por su volumen de coste, tienen importancia por su implicación en el espíritu y en la formación humana de los acampados. Estos es lo que dibuja con realismo el tan escabroso y duro panorama o paisaje de esperanza, imperceptible a todos los que allí conviven.

Hay comportamientos contrarios a la obra, que al final –está demostrado- son los que dan madurez y garantía de éxito de tejas arriba y de tejas abajo. Pongo por ejemplo, que los tuyos, los de tu casa, no miren con buenos ojos el trabajo que estás haciendo. O que en vez de ayudarte pongan dificultades. Aunque, en parte les entiendo. No se me escapa el riego y la aventura en la que, de la noche a la mañana, me había metido: Trabajar al aire libre con un número, a veces hasta de 400 chavales y chavalas juntos; a la vera de un pantano; sin instalaciones fijas; con sólo el cielo estrellado como toldo. Es para estar preocupados; porque, ante cualquier fracaso, el colegio San Antonio, se vería implicado en él.

Otro punto, no menos inquietante, era comprobar en cada amanecer que cada acampado se despertaba con la sonrisa en los labios. Era la mejor señal de que habían descansado en la noche.

Otro punto, -éste garantía de los comportamientos que a lo largo del día ibas a encontrar- era formar una familia con 400 acampados de 10 a 20 años. Para ello, todos tienen que asumir ser jefes a la medida de su capacidad y edad, todos mandos, y todos acampados. Donde los mayores cuiden y velen por los más pequeños y, a su vez, éstos sean freno a las exigencias naturales de los son mayores. Sin apenas darse cuentan se ayudan mutuamente.

Un corazón


Yo tengo un corazón humano como lo tiene usted. El corazón, se quiera o no, es sensible a la necesidad de los otros. Sólo cuando se le arropa con el egoísmo o la ambición, el corazón, pierde su por qué y para qué, como es sentir el latido de los demás seres.



Hace dos años...



Día 4 (miércoles de semana santa)
Un día moriré,
lo tengo ya muy próximo y cercano.
A Dios le pediré
me tome de la mano,
ya que de todo es dueño y soberano.
Asísteme en la hora
de tener que dejar ya mi parcela;
hazla liberadora;
apaga tu la vela,
que un día la encendiste cual candela.
Haz que goce la gloria
que atisbo junto a ti, que eres el cielo;
y alcance la victoria
que, siempre, fue mi anhelo
mientras pisé con los demás el suelo.

COMUNICADO A LA AFA:


Con ocasión de la Pascua 2007.
A los cercanos al dolor de Cristo:
Los que sufren por cualquier desgracia.
A los que han preferido ir a Descargamaría
dejando a otros la playa;
a los que no bajáis la guardia para que no caiga el espíritu;
a los coherentes con sus creencias.

Sentado en mi silla de ruedas; sosteniendo con mis manos el cáliz amargo de la pasión. En él recojo las lágrimas que me hacen derramar mis contrariedades. Para que la silla que me aparta, corporalmente, de vosotros, yo pueda celebrar mi muerte y resurrección.

Tengo pataleos en mi interior al creer que me cuido demasiado; porque la vida me fue dada para servir y no para que me sirvan. Ya me lo advirtieron sin remilgos vuestros compañeros del 60. Cuando yo me negaba a ir con ellos a enseñar la doctrina de Cristo a los niños de Aldea Moret (hacía mucho frío y yo tenía úlcera en el estómago) Ellos me decían: Si Jesús hubiese hecho lo mismo con usted, no se hubiese podido salvar. Ame a los otros como se ama a si mismo.

Ahora vosotros me decís: Te debes cuidar y dejar que te cuiden. Tu ausencia, en este lugar, demostrará si has dejado o no en nosotros, tu huella al pasar. Esta prueba ha de ser por mi parte si me mereció la pena haber trabajado con tanto ahínco: Para los que empiezan con la obra, es su oportunidad; para los que la continúan, su camino; para los que la terminan, su laurel.


Como el Loco de la Colina,
aunque disminuido en fuerzas,
aún tengo coraje para escribiros.




Estampas de un pasado antoniano...






















Nada que hacer…

No me queda nada que hacer en esta vida. Cumplidos los 70 años, y con una aguda esclerosis mental encima ya no tango nada que hacer. Y lo acepto con cierta sonrisa irónica en los labios que oculta mis gustos y preferencias. Porque me hubiese gustado y preferido haber hecho más cosas, y hubiese preferido cambiar algo de lo de que hice:
a) Saludar con más entusiasmo cada mañana al sol.
b) Abrir las ventanas de mi celda al despertar, y respirar el aire puro del alba.
c) Darle la mano a Dios, y amarle en cada una de sus criaturas.
d) Y jugar, sólo jugar, con todo lo que tengo al lado.

Morirse con la sensación de haber dejado tantas cosas en el olvido; morir llorando de pena por ello, no es virtuoso ni recomendable. Así que quiero morir creyendo que mi vida está hecha de retazos de tela, a mi medida, que acepto.

Al final de mi vida me he puesto a escribir, sencillamente porque no sé hacer otra cosa de más provecho para mí. ¿Ha oído hablar de aquellos monjes que se retiraban a la soledad más sorda, y que para llenar de trabajo las horas hacían grandes esteras y las deshacían una vez terminadas? No les preguntes el por qué de esa forma de actuar tan inusual y extraña. Posiblemente estos sabían que el ocio es el veneno para el hombre, y del veneno hay que librarse. ¿Cómo? Trabajando. ¿Crematísticamente? Comprenderás que para eso no se hubiesen apartado de los negocios de esta vida. Pero encontrado, en ese paraje escondido, el filón de oro, por no perderlo abandonarían todas sus posesiones terrenales.

Respetando las distancias, algo parecido me sucede a mí con la escritura: No lo hago en plan negocio, - me arruinaría - sino para llenar las horas de cada día, y poder ser un poco más feliz.

Los cambios.


Tengo mis respetos a los cambios. Espero que el estado precario de mi salud, me ayude a aceptar las diferencias. Sin duda lo superaré con dignidad y elegancia. No podemos olvidar que es la edad del reencuentro. Así me vi en mis versos:

Con ansia de asirte,
de verte en el pasado todo entero;
en mis brazos dormirte,
como fiel jornalero
y de resucitarme.
Como un enamorado
espero en tu ventana ensimismado.

Alondra de la tarde
que buscas afanosa tu cobijo.
El alma en ansias arde,
y desecha el alijo,
para llenar de sol a tu escondrijo.

No me seas esquiva.
No retrases la cita. Ven conmigo.
Di que aún sigues viva,
que tienes abrigo,
que comes pan dorado, de mi trigo.

Amor de mis amores.
¿Por qué has tardado en abrir la puerta?
Son muchos los dolores,
y es grande la compuerta.
Creí hallarte en tu alcoba muerta.

Hoy tengo ya respiro.
Me ha llegado caliente tu aliento,
como grácil suspiro,
como eficaz sustento,
que aviva y acelera el pensamiento.

Oh noche en desventura,
transida de dolores en el pecho.
Da fin a tu amargura,
Y deja ya el lecho
Lugar de desamores y despecho.

Salgamos a la luz.
Abramos de la casa los balcones.
Así, junto a la cruz,
enseñas y blasones,
seremos uno en dos corazones.

Hoy mi cuerpo y mi mente
tienen hambre de silencio

La vida consagrada...


La forma de la vida consagrada es un lujo para la Iglesia y, por repercusión, lo ha de ser para el mundo. Como humanos somos muy dados a todo tipo de selección: Buenos y malos, mejores y peores, consagrados y no consagrados, infierno y cielo. Digo que humanamente hablando hasta es correcto, no hay nada que objetar. Aunque, posiblemente en la mente de Dios no lo sea tanto. Por eso nos es bueno bucear en el lago de las aguas claras y azules de Dios hasta llegar a identificarnos con él. Posiblemente escuchándole a Él lleguemos a entender el pasaje del Evangelio que dice: “Mirad las aves del cielo que sin sembrar comen; y los lirios del campo, sin hilar y sin pintar, lucen los más bonitos colores.

La locura de la manifestación de Dios en todo lo que está hecho ha sido interpretada por las criaturas a la medida de su pobre capacidad. Por lo que, en las distintas formas en que éstas se manifiestan, sólo hay que ver un intento de actuar de un Dios empobrecido y achicado por el ser humano. No somos más, ni somos menos de lo que en cada uno hay de Dios. Por eso nos sorprenden unos y otros con sus formas de dejar vivir a Dios en ellos mismos. En cualquier forma de vida hay fallos y hay aciertos, en más o menos abundancia, con más o menos libertades, con más o menos sonrisas y lágrimas, con más o menos Dios en sus bocas y sus ojos, con más o manos confianza en la Providencia. Ésta siempre responde; es fiel a la oferta y a la demanda de cada ser. Sólo cuando nuestras vidas son entregadas –decimos los hombres de fe- al Evangelio, la Providencia no falla. Y si falla es porque nuestras vidas son entregadas sólo en apariencia.

El Nacimiento del Salvador…


Es verdad que el Nacimiento del Salvador entraña en mi vida unos sentimientos que me desbordan; que con tal motivo, cada año me ingenio para llegar con mis sentimientos, incluso, a gente que, personalmente, no conozco, pero, como miembro de la sociedad, sé que les debo algo y quiero, con mi felicitación, resarcir mi deuda con ellos. Por ejemplo: Un año me hice con las direcciones de todos los empleados de correos de Cáceres, y a ellos me dirigí. Sorprendentemente, la noche de la Navidad de ese año, más de uno me llamó por teléfono, porque en casa, emocionados con mi mensaje, todos estaban llorando. Me explico, ¿no? Sobre si a todos les pongo lo mismo. Si los conozco personalmente, no. Cuando me asalta a la memoria una persona querida llega con una exigencia muy particular a la que, sin duda, hay que satisfacer.

Mi correspondencia, de ordinario, es abundante; Me escribe mucha gente y a todos contesto. Y si esto no fuera bastante, llegada la Navidad tengo razones para aumentar los escritos. Con ello busco hacer mayor mi comunión, procurando que no desaparezca. Personalmente, esto repercute en el espíritu. De acuerdo que es una ocupación añadida a la que uno tiene; pero merece la pena. Es como un juego de sorpresas, que yo uso con frecuencia; con él lleno de ilusión a gente que no me espera: En cada Navidad elijo un sector de la sociedad: carteros, empleados de Renfe o Estación de Autocares, para que les llegue mi singular felicitación. Los resultados han sido positivos. El hecho de que un desconocido llame a tu puerta con un mensaje de paz; se quiera o no, es un mensaje de cielo. Que esto es un añadido más al peso de la vida: Nadie lo puede negar. Pero que merece la pena hacerlo.

El loco…


No sabía cómo llamarme, pero lo ha conseguido. En esta vida si se quiere hacer algo que merezca la pena, un tiene que ser un poco loco. Emprender algunas de las actividades que recoge en su pregunta es ponerse entre la espada y la pared: Muchos riesgos y demasiados frentes a la vez. Su asombro se apoya en los negocios de esta vida. Pero cuando se trabaja con la mirada elevada, el riesgo tiende a desaparecer. Decía el Señor: “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados y aprended de mí”.

Quiero decir que para hacer lo que yo hago hay que confiar más en el que está por encima de nosotros y dejarse guiar un poco más por él. Sólo entonces, todo es más fácil. Recuerdo que, en más de una ocasión caí desvanecido al suelo, al finalizar la jornada de las clases: No había tenido tiempo para comer; que los sábados amanecía con los dedos sobre el teclado de la máquina de escribir, para tener a punto la “hoja de ruta”, que debía entregar a los jóvenes los sábados e la reunión de la tarde.

No niego que se pueda nacer con virus, pero en mi caso, toda mi labor no creo que se deba a la fuerza de los genes heredados, ni a un capricho, ni a no tener en qué emplear mejor el tiempo. Puedo decir sin engañar ni engañarme, que llegué a la vida desnudo tanto de cualidades físicas, como intelectuales. Me decían mis hermanos que, en casa, nadie apostaba por mí un ochavo. Creo que la principal razón para irme con los frailes, no fue mi capacidad intelectual, que no la encontraban por parte alguna, sino el hecho de no soportar la vida del campo.

Cuando los primeros pasos se dan con genio, los demás los da la misma naturaleza. Ella se encarga de abrirse camino para la vida. Porque más discurre un hambriento que cien letrados. Lo mío se debe a haberme dado cuenta a tiempo de mi falta de cualidades. Metido en una forma de vida que, a la vez que me alucinaba, me hacía creer que le podía sacar partida, me ayudó a seguir adelante. Porque en la vida “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.

Asociaciones


Tengo la sensación de que un considerable número de asociaciones religiosas, que se denominan católicas, más que formar cuerpo con la Iglesia Universal, son miembros separados de ella. No sólo tengo la sensación. También tengo razones que me obligan a reafirmarme. Aunque, en estos temas uno debe ser muy cauto. Y no todo lo que reluce es oro. Las apariencias más de una vez engañan.

En este asunto, como en cualquier otro en el que la persona se vea implicada, hemos de hablar con total respeto. El Señor en esto fue tajante. Les dijo a sus más íntimos colaboradores molestos por que alguien había sembrado cizaña entre el trigo: “No os precipitéis. Dejadles que crezcan juntos. Cuando llegue la siega los separaremos. Porque si no corremos el riesgo de arrancar también el trigo”.

Además, ¿por qué no comparamos a la Madre Iglesia con cualquiera de nuestras madres? Cuando salimos a la vida venimos enganchados a ellas por el cordón umbilical. De repente se pega un corte brutal, que, en buena lógica, debería ser mortal. Pero no lo es. Este es el momento en el que la criatura parece alimentarse y defenderse por sí misma. Sin este corte no podría medrar ni llegar a ser la criatura que la vida quiere que sea. Podemos preguntarnos: ¿Vive y crece al margen de la corriente que, aparentemente, ya no le llega de la madre? Se nos escapa de la mente lo puramente espiritual. Está demostrado que la imagen de la madre, en los momentos más duros de la vida, ella se hace presente para dar un nuevo impulso. Lo mismo pudiera suceder con los grupos de jóvenes o de gente mayor que se dice pertenecer a la Iglesia a la vez que dan la sensación de desentenderse de ella. Ante este hecho, tengo mis respetos a la hora de emitir mi veredicto. Primero porque las apariencias engañan, y segundo porque veo que, sin desligarse en el interior, por la fe, de ella se puede más fácilmente madurar como corresponde a cada miembro de este significativo cuerpo: La Iglesia.

La vida...


La vida es nuestra compañera de viaje. Es más que una novia. Comparte por entero con nosotros –aunque exigiendo su paga- los días y las noches, la salud y la enfermedad. Con nosotros comparte las risas y las lágrimas, los placeres y los desgarros. Y apura con nosotros los sorbos dulces y amargos de la historia.

La pasión por la vida hace que nos crecen las alas para remontar el vuelo. El enamoramiento lleva consigo desnudarnos de todo prejuicio inútil, que nos pudiera esclavizar o no dejarnos vivir. Enamorarse de la vida es beber con ella en el día a día el néctar del amor hasta emborracharte.

La vida tiene dos compartimientos: Uno es edificio robusto y compacto, sostenido por pilares de roca firme, levantado con trozos de vida caduca, pero que se hace eterna con la conjunción de sus partes. El otro lo componen las vidas con minúscula, y son caminos hechos por las criaturas: Los árboles del bosque, las aves del campo, los peces del mar; hasta el ser humano es pieza de este compartimiento. Todos tienen salida y meta, comienzo y final. Todos llevan escritura indeleble de su caducidad. Todos son manifestación de la Vida Total. Por eso cada criatura es una ventana a la que se asoma la Vida con mayúscula: Dios.

Nada hay más hermoso bajo el cielo que la vida, nada más feble y delicado, es un cuadro de luces y de sombras, una maceta de barro con jacintos y nardos; la vida es una novia que exige tener tacto.

4 de octubre

- Pedro, voy a bajar un rato al huerto que es mi santo...
Hay mucha gente en casa, rezando... ¿Qué habrá pasado?

Parece que han venido muchos… Pobrecillos creen que he muerto...
¿Qué hace ahí mi sobrino?

Alguien trajo mi maleta... Creí que la había perdido.



El futuro parece asegurado... ¿Quién lo diría?







Hermana, sigue creciendo para poder cobijar bajo tus poderosos brazos a los que un día vinieron, a los que mañana vendrán.

Mi primera aventura...

AUTORA DE 'MI PRIMERA AVENTURA'

Isabel Agúndez: "Es imposible concebir este libro sin el padre Pacífico"

NACIO EN MALPARTIDA DE CACERES, HACE 57 AÑOS. TRAYECTORIA AFICIONADA A LA PINTURA Y A LA LITERATURA. HA ESTADO VINCULADA ADEMAS A VARIOS COLECTIVOS COMO LOS HERMANOS DE LA CRUZ BLANCA. EN 1998 FUNDO LA ORGANIZACION DE AMIGOS DE MOZAMBIQUE

26/09/2008 ROCIO CANTERO

En casa Isabel Agúndez, con su obra, Mi primera aventura.
Foto:JAVIER CALDERA

A Isabel Agúndez le cuesta ver la palabra ´escritora´ ligada a su nombre. "Yo soy una ama de casa y una madre de cinco hijos a la que le gusta escribir", afirma en varias ocasiones durante la entrevista. Y como madre, fue elaborando Mi primera aventura , el libro (a la venta ya en librerías) con el que ayer se estrenó como escritora.

--Habla de una aventura significativa, la primera

--Pero Mi primera aventura , son en realidad dos. Una es la historia del libro, la aventura de Luis, un niño de 9 años que va por primera vez a un campamento. Pero el título también hace alusión a la aventura que ha supuesto para mí escribir este relato, porque es mi primer proyecto literario publicado, y hacerlo no ha sido fácil.

--Entonces en realidad son tres aventuras.

--Sí. Comencé a tomar notas cuando visitaba a mis hijos en los campamentos del padre Pacífico, en Descargamaría. De algunas hace más de 20 años. Hice un borrador, que estuvo guardado hasta que hace dos años empezamos a intentar publicarlo.

--¿Eso fue lo complicado?

--Ha sido lo más difícil. He tenido que llamar a muchas puertas porque no soy escritora. Yo soy una ama de casa y madre de cinco hijos a la que le gusta escribir.

--Y pintar

--Sí. El libro contiene varias ilustraciones hechas con carboncillo, que recogen lugares significativos del campamento.

--Y para concebir todo eso se metió en la piel de un niño.

--Claro, para poder verlo todo con sus ojos; con la inocencia y la curiosidad que tiene un niño.

--En la foto de la portada aparece el campamento del padre Pacífico en Descargamaría.

--Es que ahí transcurre toda la acción. En realidad el libro son muchas pequeñas historias y anécdotas que he ido recopilando en las visitas que he hecho a mis hijos durante su estancia en los campamentos. Iba preguntando a todo el mundo y anotaba lo que me contaban en una libreta. Otras anécdotas me las contaba el propio Pacífico, al enterarse de que estaba recopilando información para un libro. Sería imposible concebir este libro sin referirme a él.

--¿Por eso se lo dedica a él?

--Es mi homenaje. Su nombre no aparece en relato, pero sí su figura, lo que representó. Como madre de cinco hijos que pasaron por sus campamentos quería agradecerle todo lo que les ha dado. Por eso la ´espinita´ que me queda es que no pueda acompañarnos en este día (se emociona). Sé que le hubiera gustado verlo igual que le gustó el borrador cuando lo leyó. Me animó mucho. Cuando se retrasaba tanto su publicación, siempre me decía "no te preocupes que se publicará en su momento". Por todo eso, el dinero que genere este libro será para la asociación Amigos de Pacífico.

Publicado en el Periódico Extremadura el día 26-9-08.

El giro de una vida


El giro de mi vida fue cuando dejé a mis padres y al campo. En 1946. 10 años después de una guerra civil. Hundidos en el olvido. Trabajando para el Estado más que para comer en casa. Cualquier decisión tomada tenía en si misma explicación. En esos años no se pensaba, ni en los padres, ni en las tierras; sino en cómo llenar el estómago y cómo adquirir conocimientos. No me costó separarme de los míos. Pasaron 14 años sin poder volver al pueblo. Al salir tenía 13 años y al volver 27.

En el año 1960 la gente te miraba con un respeto inusitado, como de veneración. Sin embargo yo seguía siendo el hijo de Fernando “pata palo”. Fue como les sucedió a los primeros seguidores de Jesús. La gente se les arrodillaba, y ellos les decían: Soy uno más entre los hombres.


La magia de Antonio



Me preguntaron una vez qué magia me hubiera gustado tener. El malogrado Antonio González Torres, mi amigo del alma, se convirtió en calzado seguro para mis pies. En una tarde borrosa, pensando en mí, escribió:

Pachi es como un niño,
Pachi es un señor,
Pachi cuando canta
es pura ilusión.
Gusta de los chistes,
es un juguetón,
juega con los niños, y soñó...
Soñó que el blanco con el negro,
el rico con el pobre
firmaron la paz...
Y soñó que no existen violencias
que el niño mira al cielo,
que el hombre es feliz,
que el hombre es feliz.
Ama las alturas,
las montañas y el sudor
de los que trabajan
de sol a sol.
Es hombre de gentes,
es un bonachón,
sueña cuando habla, y soñó...
Soñó que el blanco con el negro,
el rico con el pobre
firmaron la paz...
Y soñó que no existen violencias
que el niño mira al cielo,
que el hombre es feliz,
que el hombre es feliz.

Más tarde le puso música, lo grabó en una cinta y con cariño me lo regaló. Todo lo que hacía por mí era fruto de un corazón locamente enamorado. Magia que me hubiese gustado haber heredado de él.



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Nota del que se encarga del blog: Estuvimos buscando la letra de la canción para cantarla el día de su funeral. La letra no apareció. Por más que la buscamos no la encontramos, ni entre sus textos ni entre las canciones de “toda la vida”. Pienso que a lo mejor Pacífico no quería que la cantáramos ese día para no hacerle llorar. No sé. Hoy me la encontré revisando sus papeles y la traigo aquí para todos.

Antonio González Torres fue uno de nosotros, de los primeros de nosotros. Hace ya muchos años, al final del verano, se ahogó. Pero antes salvó del que instantes después sería su destino definitivo a un niño (o a dos, que no me acuerdo bien). Sin embargo, sí recuerdo que Pacífico durante muchos años no “permitió” que cantásemos esa canción, quizás porque se emocionaba hasta la lágrima al oírla, quizás porque el recuerdo de la memoria de Antonio era muy duro: Ese sí dio su vida por los demás, me dijo en alguna ocasión.

Si estoy equivocado en algo, no dudéis en corregirme. O en ampliar la historia.

Un abrazo.

El día después…




Hoy ya es el día después, padre. Hoy continuamos con el camino, huérfanos de tu presencia corporal pero llenos de tu esencia. Será mucho más duro, pero no importa. Hoy volvemos a las rutinas sin olvidar que nos falta mucho por hacer, mucho por pedir, mucho por aprender. En esta tu casa virtual se seguirán insertando tus escritos, los que dejaste sin publicar y los que fueron editados en su día en otros foros. También los de aquellos que tengan algo que decirte, algo que preguntar, algo que reclamar, que para eso estás ahora en un lugar privilegiado y te será más fácil interceder por nosotros ante el que manda. Pero pídeselo bien, no se lo exijas, no hagas de las tuyas y piensa que Él tiene que atender también a otra gente.

La que preparaste ayer fue apoteósica, como siempre. ¡Qué te voy a contar si noté cómo sonreías desde lo alto del retablo! Muchos de ellos lloraron, pero creo que era de alegría, por ver a tanta gente reunida con un mismo fin, por encontrarse de nuevo con los amigos de siempre, por recibir otra vez abrazos y besos de los buenos. Allí estuvieron todos, unos en cuerpo, otros en alma, para contarte lo que querías oír. Sí, ya sabes, quien quiera entender, que entienda…

Traigo unas cuantas de tus palabras. No sé por qué éstas, pero seguro reconfortarán a más de uno. Nos hacen mucha falta. No olvides que somos débiles.

A los Amigos de siempre;
a los que un día pasasteis a formar parte
en mis memorias, con nombre y apellidos,
porque con vosotros hice parte del camino,
en campamentos, pascuas, acampadas
y viajes por el extranjero.
Os llamo Amigos, sin rubor y con mayúscula,
porque lo sois;
porque con vosotros disfruté,
y quiero seguir disfrutando.
A vosotros me dirijo, como un “loco”.

Muchos y gratificantes son los pensamientos que afloran en mi mente al recordaros. Recuerdo como escenarios por los que nos movíamos: La Iglesia, los centros, la cancha de baloncesto, los ríos en los que nos chapuzábamos, la finca de “los Domarcos”, la ermita de la patrona Nuestra Señora de Gracia. Y un montón de amigas y amigos que me enseñaron a vivir. Vuestros nombres permanecen escritos en mi corazón: Para siempre.

Con Francisco me quedo en vosotros...




A la muerte no le tengo miedo. La espero como un apagón de luz que llegó para no ver ni sentir ya nada. Además, con la esperanza de que venga precedida de un día de Sol sin ocaso.


Cuando llame a mi puerta la muerte “no puedo faltar a la cita y me gustaría que me cogiese en casa”. Quiero estar en casa desempeñando el papel que corresponda cumplir esa hora. Quiero ser yo quien abra la puerta. Aunque me cuesta aceptar a la idea de lo finito. Pensándolo bien creo que es la forma más airosa de salir de esta casa, en la que, por su condición de criatura, el tiempo la envejece y la hace inhabitable.


No recuerdo su presencia en los años de mi juventud cuando parece estar lejos de uno. Pero a medida que va pasando el tiempo, no miento si digo que la idea de la muerte ha pasado a ser un elemento familiar en mí. Estoy convencido de que es, en la creación, una regla más del juego, y como tal la debo tomar. Sé que vivo a impulso de una enorme fuerza vital, y que gracias a ella me muevo y hago con gusto lo que se me pone delante. No obstante admito que no siempre estoy entusiasmado con vivir, y sin caer en la desesperación, hay noches en las que, al acostarme, le doy gracias a Dios, si al despertar, apareciese en el Paraíso. Otras noches le pido al mismo Dios, que espere un poco, que aún me quedan cosas por terminar. Como si lo que hago fuese necesario o un tema de muerte o vida.

El periódico. Entrevista


FRANCISCANO

Pacífico Martínez Ugidos Pachi: "El cielo está donde uno sea feliz"

Nació en Laguna de Negrillos (León), el 10 de marzo de 1933. Tiene 75 años. Es sacerdote franciscano. Fue profesor del colegio San Antonio, director espiritual y precursor de los célebres campamentos de Descargamaría.


22/06/2008 MIGUEL ANGEL MUÑOZ.


El director espiritual de cientos de cacereños y responsable de la obra campamental más importante de la ciudad vive ahora en el convento sevillano de Loreto. En su patio mudéjar huele a naranjos y a jazmín, aunque por encima de tanta belleza sigue sobresaliendo su sonrisa. Si Dios hizo al hombre seguro que lo hizo pensando en Pachi.

--¿Cómo se encuentra?

--Bien, bien jodido. Como ve me encuentro ya en silla de ruedas. Eso es un aviso de que no me encuentro del todo bien. No soy yo quien dice cómo es mi estado de salud, lo dice mi cuerpo: mi modo de ver ya no ve apenas, mi modo de sentir los objetos: ya no los siento, mi modo de oír a la gente, a los pájaros: ya no los oigo... Eso quiere decir que me voy muriendo poco a poco, pero lo acepto con agrado, cuanto antes mejor porque espero participar de lo que Dios es. Estoy en las vísperas de mi principal viaje, largo, del que no pienso regresar. No le tengo miedo. Todos tendremos que hacer ese viaje, yo lo estoy esperando con ganas, con muchas ganas.

--Pero cuando uno se va siempre queda algo en la tierra, queda su espíritu. ¿No?

--Sí. Lo estoy viendo ya, en los mismos jóvenes. Cincuenta años detrás de mí, sin dejarme, son muchos años.

--Es que es toda una vida marcada por sus campamentos...

--Yo no sabía lo que hacía, me nombraron director espiritual y tenía que ingeniármelas, hacer de mi dirección espiritual un campo de batalla con los jóvenes, los niños: lo conseguí. Lo conseguí de tal forma que si no, no me hubiesen seguido tanto tiempo.

--Claro, porque usted fue un revolucionario...

--Mis homilías eran el Evangelio. No me veo un revolucionario, aunque eso dicen, que lo fui.

--Y los revolucionarios no gustan a todo el mundo...

--Había un profesor en la universidad que se metió conmigo. Se enteraron los jóvenes y fueron a hablar con él. Le dijeron: "No se le ocurra ponerle las manos encima, porque ese día termina usted sin pellejo".

--Una vez dijo: Merece la pena haberse gastado, haber vivido en cada día dos días ...

--Yo he exagerado y no me arrepiento. No sé del todo si he acertado o no. Pero no me arrepiento. Cuando nos íbamos por Europa con 60 jóvenes en el autocar yo dormía en el macutero. El desgaste era doble, eran noches mal dormidas, trabajaba sin parar, como una bestia. ¿Por qué? Porque lo creía así.

--Usted es Pachi...

--Empezaron a llamarme así en el colegio San Antonio y en el colegio San Antonio soy Pachi.

-- Su colegio San Antonio no está...

--Ahora es otra cosa, ahora es don Antonio porque la palabra santidad no viene del cielo, hay que dársela, hay que vivirla. Ahí queda.

--Usted aprendió más que enseñó...

--Siempre he sido alumno de mis alumnos. Me han enseñado todo.

--Le dio clase a Almodóvar...

--Sí... uno más, buena gente.

--¿Se acuerda de Cáceres, verdad?

--Me acuerdo de Cáceres mucho y hago por acordarme menos para no sufrir. Porque para mí Cáceres fueron 50 años vividos, y es mucho. Cáceres ha sido siempre mi familia grande y la quiero como tal.

--Y ahora está en Loreto...

--Aquí me encuentro como en mi casa. Como ve es ideal para uno de mi edad... con su enfermería, con su paz en el campo...

--¿Cuántos años lleva aquí?

--Diez años. Es el pórtico del cielo.

--¿Y el cielo dónde está?

--El cielo está donde uno sea feliz.

--¿Qué enfermedad padece?

--El nombre no sé lo que significa ni yo. El neurólogo me ha dicho que es una espinocerebelosa, que me afecta al cerebelo y que eso ya no va a atrás.

--¿A qué hora se levanta?

--Cuando quiero (risas). Cuando me levantan. No puedo levantarme solo.

--¿Y a qué se dedica?

--Es una pena, porque ahí tienes el ordenador que era mi herramienta de trabajo, ahí tengo mis memorias, mi diario, mis novelas, mi correspondencia... tengo mucho escrito, pero ya no puedo usarlo, ya llevo un año sin usarlo.

--¿Pero qué hace?

--Pues repasar el libro que escribí durante mi vida: la memoria. Pasar las hojas, recordar.

--¿Cuál es su libro preferido?

--La vida de San Francisco.

--¿Y al repasar el libro de su vida, de qué se acuerda?

--De mucho. Tengo una historia muy rica en Cáceres y, claro, todo son recuerdos. Y río, lloro, me emociono...

--Luego está Descargamaría...

--Es una hija predilecta mía. Es el nido de mis polluelos. Espero que no se olvide pronto aquello. Me gustaría que mis huesos quedasen allí como muros de aquel edificio. Es algo muy mío.

--Yo nunca he ido a Italia...

--He ido a Italia con los jóvenes, hemos visitado Asís, Roma, Florencia, Venecia, Milán, Padua...

--Dicen que en Italia está Dios...

--Dios está en Italia de un modo especial, pero Dios está en todas partes. Un día en clase pregunté a los muchachos: ¿Dónde está Dios? En todas partes, me respondieron. Entonces me puse a mirar bajo la mesa. Uno de los alumnos se levantó y me espetó: Tenga cuidado no le vaya a pisar. Le contesté: A Dios no se le puede pisar, es espíritu, pero está. Si no estuviese Dios usted estaría muerto, no habría aire para respirar...

--¿Pero quién es Dios?

--¿Dios? Me lo han preguntado tantas veces que no sé quién es. Dicen que es tan grande tan grande que ocupa todo nuestro lugar y es tan pequeño tan pequeño que lo llena. Es algo que sin darnos cuenta llevamos con nosotros y sin él yo no sería nada.

--¿Qué es la capitalidad?

--Una lucha que me gusta. Siempre tenemos que ser capitalistas (risas). Yo a mi madre le tengo levantado un monumento en mi interior, en mi alma, porque una mujer como ella se casó en zapatillas y al terminar la boda, de la iglesia se fue con su marido a segar...

--¿O sea que el 2016 es como ese monumento que hay que levantarle a Cáceres?

--Claro.

--Hablaba de su madre...

--En sus bodas de oro se reía. Yo le pregunté: ¿por qué te ríes? Me dijo: Porque hoy entro en la iglesia con zapatos, el día de mi boda lo hice con zapatillas.

--Le doy las gracias. Volverle a ver ha sido la mejor dedicatoria que podía recibir de usted...

--Me alegro enormemente de que nos hayamos vuelto a encontrar. Espero que no sea la última vez. Por lo menos así lo deseo. Siempre me entró usted por los ojos y quedó en mí su figura...


Fuente: El periódico Extremadura. Domingo.

La crítica.


A la crítica hay que saberla investir, como al toro. Mirar a qué ganadería pertenece; desde los chiqueros observar sus primeros movimientos y su mirada; con arrogancia dar los primeros capoteos para ver hacia dónde se inclina en toro. Conocida la raza, sus virtudes y defectos, el torero no tiene que acomplejarse. Desde el Papa o el Rey, hasta el último fiel o vasallo, todo hemos nacido desnudos, y cuando hacemos nuestras necesidades, pizca más, pizca menos, a todos nos huele lo mismo.

No veo razón alguna tenerle miedo a la crítica. A mi me ha servido para trabajar con más brío. El secreto debe estar en no ver en el que me critica la sin razón; porque, más bien temprano que tarde, si la crítica no se ajusta a la verdad, lo que ha dicho revertirá sobre él.

Hermano papel




Mi mayor decepción fue no haber conocido a mi padre con las dos piernas. Porque, trabajando nos dejaba atrás, con una pierna. Con las dos, no nos hubiese llevado al campo cuando éramos pequeños. Y siendo fraile, la desaparición del Hermano Papel. Lo quería como a un hijo. Esto lo pueden avalar los que estaban conmigo la noche en la que salió, en los talleres que en Aldea Moret, tenía el Periódico Extremadura. Al salir el primero fue tan impresionante la emoción como la que tuvieron José y María con el nacimiento de si hijo Jesús. Recuerdo que lo tomé en mis manos, y estas empezaron a temblar, y temí se me fuera al suelo.

Mi interior





Tengo miedo de mí mismo, pero sé que de mí no puedo huir, como no puedo huir de mi sombra.

Tengo miedo al consumismo: Es más mortífero que las guerras; A las modas: Envilecen; A la simplicidad: En cada uno se esconde la complicación.

Huyo del otro: Puede estar solapado el mal.

Me gusta dejarme ver y que el otro me busque.

Quiero observar su andar, lo que esconde en su mochila. Quiero probar para qué lado se decantan sus gustos.

Mi interior puede ser un caos, pero esa negrura soy yo.

Como estrella en el camino.

COMO ESTRELLA EN EL CAMINO
LA LUZ DE LA VERDAD DE SAN FRANCISCO:

Salta hacia tu interior;
Baja hasta tus profundidades,
Para llegar a la luz de la verdad que tú encontraste.

COMUNICADO A AFA Y A LOS AMIGOS DE PACÍFICO:


Hoy quiero ser para vosotros LA ESTRELLA que os lleve a Belén; quiero que en cada una de sus extremidades vayan escritos vuestros nombres, para que con ella lleguéis al portal y le ofrezcáis al Niño vuestros dones de trabajo, amistad, compañerismo y alegría. Me hago presente para que nadie se interponga en el camino que os conduce a Jesús. Es Dios hecho humano en nosotros. Llevemos nuestros leños y hagamos una hoguera dentro del portal para que esa noche nadie pase frío; y a quienes tengan frío prestémosle la zamarra; a los que tengan hambre démosle pan; y a quienes tengan sed, un vaso a rebosar del mejor vino: EL AMOR.


Perdido entre los años,
que arrastran mi cansancio y la maleza
de tantos desengaños,
perfidias y pereza,
do quedó mal parada la nobleza.

Vuestra voz, ya lejana,
llega a mí, como eco sagrado,
y topa la ventana,
donde yace velado,
a media luz, el sueño de su amado.

Esto es más que un sueño,
es leña amontonada para el Niño,
pues sólo Dios es dueño
de tu amor y cariño,
que le transforma la cara de armiño.

Hoy, con vosotros, vivo
del amor que ha llenado la tierra;
por eso, como divo,
le hago frente a la guerra,
con alarmas ocultas en la sierra.



Oteando desde la Colina;
Sigo rematadamente loco.
Es fruto del amor.

Feliz Navidad





El Niño Dios ha nacido en Belén ¡Aleluya!
Sólo los pobres y humildes le ven… ¡Aleluya!





El Nacimiento del Salvador entraña en mi vida unos sentimientos que me desbordan; que con tal motivo, cada año me ingenio para llegar con mis sentimientos, incluso, a gente que, personalmente, no conozco, pero, como miembro de la sociedad, sé que les debo algo y quiero, con mi felicitación, resarcir mi deuda con ellos. Por ejemplo: Un año me hice con las direcciones de todos los empleados de correos de Cáceres, y a ellos me dirigí. Sorprendentemente, la noche de la Navidad de ese año, más de uno me llamó por teléfono, porque en casa, emocionados con mi mensaje, todos estaban llorando. Me explico, ¿no?


Sobre si a todos les pongo lo mismo. Si los conozco personalmente, no. Cuando me asalta a la memoria una persona querida llega con una exigencia muy particular a la que, sin duda, hay que satisfacer.


Feliz Navidad a todos los seres del mundo con buena voluntad.





Desde la Colina: Pacífico.

Me aprecian...




Sé que me aprecian por mi manera de anclarme en el tiempo. Pasé de ser niño a ser abuelo; de montar en un caballo hecho de un palo, a ser caballo de carga dejándoles subir a todos. También sé que las montañas, sin que ellas se den cuenta, llevan en su interior veneros de agua silenciosa, que sólo la escuchan los que tienen despierto el sentido del ritmo y de lo bello.


Si algo he influido, al igual que sucede con la montaña, el mérito no es mío, sino de quien pasó a mi lado, al escuchar y vber, se paró y se quedó a mi vera. Ellos por separado son arroyos que al encontrarse forman río. Recuerdo el poema de Basilio Sánchez, que puede dar luz a mi afirmación:


EL HOMBRE DEL PARQUE.

Despacio, día tras día,
caminábamos juntos sin sospechar apenas
que el amor que había en él nos iba dando
un lugar para siempre.

Sentados junto al fuego,
respirando del aire de las llamas,
su corazón de niño y lo sagrado
que avivaba en sus pliegues su corazón de hombre
inventaban el mundo.

Aquí, en este espacio, hemos estado todos.
Pero el agua que fluye es solo suya.

La fe a una edad.



La fe juega un papel de relevancia con la edad. La evolución de la persona marca en la vida metas y conductas definidas. Al valorar el pasado, si quiero ser justo, debo tener en cuenta sus espacios. Habrán podido ser más o menos gratos, en la mayoría de los casos, traídos de la mano de la edad.


Querer ignorar el pasado es tan peligroso como cerrar los ojos a la luz; es como quedar colgado de los últimos peldaños de la escalera. El tiempo debiera ser el espacio entre nuestros recuerdos. Porque no es el tiempo el que pasa, pasamos nosotros. Al mañana lo cimenté ayer, lo sigo apuntalando hoy y espero a que un día me llene de luz.


El tiempo es el capital que a nadie se le puede usurpar y que nadie debiera usar mal, porque se volverá contra él. El dramaturgo Buero Vallejo decía que “el tiempo somos nosotros y no es posible detenerlo.” Puedo decir que el futuro está en mis manos. Amos Alcott llamaba al tiempo su mejor amigo, el que, mejor que nadie, le enseñaba la sabiduría del silencio.

Me reconozco




Me reconozco, como me reconozco en las fotografías, pero más de una vez me resisto a creer que sea yo.


Las palabras no dicen exactamente lo que uno es, sólo son una aproximación.


La verdadera historia de cada uno permanece tapada por las muchas palabras.


Mutatis mutandi.


Mutatis mutandi (cambiando lo que se deba cambiar), todo lo que fue bueno anteriormente, lo puede seguir siendo. Porque todo lo bueno es imagen de Dios (Sumo Bien), toda justicia es imagen de Dios (Suma Justicia), todo perdón es imagen de Dios (Todo Misericordia)

En más de una ocasión he dicho que el ser humano no es más que un cúmulo de experimentos en este acertijo de lo que Dios quiere y el hombre necesita. Lo encomiable no está sólo en el acierto con lo mejor. Fundamentalmente está en querer acertar con la Verdad.

De la década de los años 60 recuerdo un sinnúmero de artimañas de las que yo me servía para poderme reunir con los jóvenes. Lo loable no está en conseguir hacer la reunión, sino en el ¿para qué? Y aunque el fin no justifica los medios. A la hora de emprender una obra y tener que usar unos determinados medios, habrá que velar para que éstos se ajusten y no se opongan al bien que se busca.

Un montaje de filatelia, con su sala, su fichero, sus álbumes, y demás material que requiere la actividad; con la mano de obra (los jóvenes), sus horas de trabajo, etc. etc. De tejas a bajo podía ser un buen hobby, un medio cultural y hasta un negocio; podía ser, como les hice ver, una forma de poder ayudar a las misiones. Pero en aquel primer momento, de mi ofrecimiento a ellos como director espiritual, primaba conseguir entrar a formar parte de su mundo, encarnarme yo en ellos, más que ellos en mi. Tuve que dejar que el tiempo transcurriera, soportar el choque primero generacional; sin olvidarme de que era mayor, para que la balanza de la justicia quedase en el fiel, tenía que valorarles a ellos más que a mi. Sin falsos orgullos, tengo que decir que aquellas sala de la filatelia pasó a ser sala de encuentro entre amigos. Seguíamos trabajando con los sellos: Los recogíamos por las oficinas, los lavábamos, los seleccionábamos, los clasificábamos en álbumes, los vendíamos, solucionábamos algún problema. Pero lo bueno de verdad era que habíamos conseguido la comunión entre nosotros bajo en influjo de la levadura de Jesús.

Otra de las maniobras que usé (siempre creí que era buena) fue la del rezo del Santo Rosario. Todo se determinaba previo acuerdo entre los jóvenes. Originalidad: Se formaron grupos de a quince; cada miembro de grupo elegía una de los quince misterios; se comprometían (lo llevaban escrito a imprenta en una cartulina) a rezar el Padre Nuestro y las diez Ave Marías, todos los días a las cinco de la tarde. A primera vista hasta puede parecer una puerilidad; pero ellos lo aprobaron y lo cumplían. ¿Cuál fue el móvil de todo esto? Por un lado hacer que el Rosario se siguiera rezando; por otro, colaborar con ello a la comunión entre ellos. Todos los que en su día formábamos esa Cruzada Mariana hemos salido beneficiados. Fue un tema que se tomó en serio. Lo avala el informe que cada uno tenía que hacer por escrito sobre su fidelidad.

Otra de las formas que creí acertadas al encarnarme en la juventud fue el alistarme en su lucha contra todo tipo de esclavitud. Como representante del bando de la oposición: Los padres, los profesores, los políticos de turno, la jerarquía eclesiástica, los medios de comunicación, siempre en manos de los mayores. Les indiqué la manera más fácil de romper los barrotes de la jaula sin que el contrario cayese en la cuenta. Empecé consiguiendo que los padres viesen bien que sus hijos pasasen los finales de semana –en cualquier estación del año- durmiendo al aire libre, bajo tiendas de lona o en refugios.

Llegar a montar un campamento, al comienzo sin los mínimos para ello. Hacerles ver que eran ellos los implicados, los hacedores y los responsables de todo lo que allí sucediera. Que aunque yo fuese clave para que se les abriesen ciertas puertas; sin ellos yo no pintaba nada en aquel lienzo blanco. La garantía de un campamento mixto no la da un mayor si los jóvenes no se prestan y colaboran a ello. Pero aquí no se puede andar con enredos o medias tintas: Hay que mojarse si se quiere pescar; hay que arriesgarse, ponerse en peligro, gastar horas a su lado sin imponer mis ideas, hablar y seguir su conversación; hay que llegar a creer que hasta pueden tener razón en los planteamientos de sus ideas. Una vez que te hayas ganado el puesto entre ellos, puedes, en cierto modo, ser el freno de su potro. Sólo al partir de esta línea serás escuchado y tenido en cuenta.

Una aparición


Una señorita de los montes de León por arte de birlibirloque tuvo su momento mágico y decidió pintarme y pintó un cuadro de dimensiones que, ni ella jamás soñó.

Pasado el tiempo hacía yo autostop en una carretera de Extremadura; veo que viene un camión; hago la señal para que pare, Lo hace y le pregunto: ¿A dónde va usted? Contestó con cara de pocos amigos: A Descargamaría. Un pueblo que no sé donde lo han colocado. Yo voy a él. ¿Puede llevarme? Suba, me contestó.

Puso en marcha al camión a la vez que me dijo: Llevo en el camión un cuadro de tales dimensiones que deber ser importante el protagonista del mismo, pero que a mi me trae en jaque. Le interrumpí para decirle: El señor del cuadro soy yo. Se enfureció y dijo: ¡Imposible! Si repite lo que acabo de oír, paro el camión y lo dejo en la carretera. A lo que le contesté: Siga adelante.

Llegamos a Descargamaría, le indiqué donde tenía que parar, intenté ayudarle a bajar el cuadro, a lo que él repuso: Seis hombres hacen falta. Llamé a los seis hombres que estaban en el bar. Bajamos el cuadro. Con unos hierros le quitó la envoltura, y al ver el cuadro se quedó como la cera: Lívido. Echó a correr a la vez que decía: ¡Este señor es una aparición!

Sin preconcebir


No tengo nada preconcebido. Me comporto como el cazador que buscando la más suculenta pieza, dispara a la que se le pone a tiro: cada uno, como las plantas, tiene su color, su aroma y su sabor. Y según me vais llegando a los ojos, al olfato o al gusto, yo elijo.

Mi vida es la parcela de un devenir constante de calores. Fríos y aguas torrenciales, de amores y desamores, de rezos y de blasfemias; es un coto que cada uno debe sembrar y llenar de flores, de aromas y plantas medicinales. La vida en cada uno, una vez que sale de su fuente, puede convertirse en torrente o un río complaciente. Depende en parte de mí, de que sea o no amable, de que escuche a quien en la calle revindica sus derechos.

Estáis todos


En mi archivo estáis todos, sí; pero que todos deban salir, no procede por respeto al dibujante y por respeto los interesados.

Por ejemplo –oculto el nombre- hace unos 25 años, fulano de tal, por circunstancias que no vienen al caso, rozó mi cercanía. Con 13 años dejaba ver lo que de él se podía esperar. Aburrido de darle consejos, escribí en mi cuaderno verde esperanza de mis secretos: Fulano de tal, si no cambia, terminará en la cárcel. A los 25 años lo encontré en la Plaza de la Concepción de Cáceres. Me abordó y me preguntó: Pacífico, ¿me reconoce? Yo sabía a quien tenía delante. Me hice el despistado y le pregunté: ¿Quién eres? Me contestó: Fulano de tal. ¿Y cómo te va la vida? Hace una semana me echaron de la cárcel. Por ser bueno, le dije sonriendo. ¿Tienes tiempo para esperarme unos minutos?

Me esperó; me acerqué al colegio San Antonio; cogí el cuaderno verde esperanza de mis secretos, y volví. Allí lo volví a e4ncontrar cabizbajo y estoico. Le dije: Lee, en alta voz, lo escrito por mí hace 25 años en la página 40. Como le ordené lo hizo: Fulano de tal, si no cambia de rumbo, acabará siendo presa de carne en una cárcel. Él sacando valor de donde pudo me dijo: ¿Por qué no me dijiste esto a tiempo? Me cansé de decírtelo, y viendo que no me hacías caso lo escribí, en mi cuaderno verde esperanza, esperando este día. Ahora comprenderás que debo ser cauto al escribir en una página abierta al público, como es el foro.


La vida


La vida es nuestra compañera de viaje. Es más que una novia. Comparte por entero con nosotros –aunque exigiendo su paga- los días y las noches, la salud y la enfermedad. Con nosotros comparte las risas y las lágrimas, los placeres y los desgarros. Y apura con nosotros los sorbos dulces y amargos de la historia.


La pasión por la vida hace que nos crecen las alas para remontar el vuelo. El enamoramiento lleva consigo desnudarnos de todo prejuicio inútil, que nos pudiera esclavizar o no dejarnos vivir. Enamorarse de la vida es beber con ella en el día a día el néctar del amor hasta emborracharte.


La vida tiene dos compartimientos: Uno es edificio robusto y compacto, sostenido por pilares de roca firme, levantado con trozos de vida caduca, pero que se hace eterna con la conjunción de sus partes. El otro lo componen las vidas con minúscula, y son caminos hechos por las criaturas: Los árboles del bosque, las aves del campo, los peces del mar; hasta el ser humano es pieza de este compartimiento. Todos tienen salida y meta, comienzo y final. Todos llevan escritura indeleble de su caducidad. Todos son manifestación de la Vida Total. Por eso cada criatura es una ventana a la que se asoma la Vida con mayúscula: Dios.


Nada hay más hermoso bajo el cielo que la vida, nada más feble y delicado, es un cuadro de luces y de sombras, una maceta de barro con jacintos y nardos; la vida es una novia que exige tener tacto.

Sombras

Hacer el bien no es algo excluyente de lugares o de personas. El bien es patrimonio de Dios, y Dios está en todas partes.


La conciencia se ha quedado perpleja y se ha preguntado: ¿En este entierro quienes van a ser los interlocutores? ¿Quién va a preguntar y quién a responder? ¿Quién se va a hacer cargo de lo que aquí se diga?


He pasado mi mano por la frente y he comprobado que estoy sudando del vértigo. Me he preguntado: ¿Seré capaz de hacerle frente a semejante reto?


Es mi sombra.
Aparece cuando a mi puerta llama el sueño,
y todo duerme o descasa.
Es el interruptor de mi pensamiento.
Yo diría que es Dios,
o mi conciencia, o los dos puestos de acuerdo
los que cada día pregunta y responden.
Aunque, el por qué y el para qué, lo ignoro.
Tengo entendido que Dios es un versado estratega;
con sus preguntas pone el dedo en la llaga.
Por eso me da grima y me veo al borde del precipicio cuando escucho las preguntas.


Al final del camino. Cuando las cosas se alejan lentamente y se pierden en el horizonte, empiezo a dudar del por qué y el para qué de estos pasos.

Uno de los nuestros...



Profesor Universidad Extremadura gana Premio Gerardo Diego con ensayo autor
Santander, 19 jun (EFE).-

El profesor titular de Literatura Española de la Universidad de Extremadura José Luis Bernal Salgado ha sido el ganador de la séptima edición del Premio Internacional Gerardo Diego de investigación poética, con un ensayo sobre la obra "Manual de Espumas" del poeta cántabro.

El jurado de este premio, presidido por el catedrático de Literatura de la Universidad de Salamanca, Ricardo Senabre, dio hoy a conocer el fallo de la séptima edición del certamen, que por primera vez galardona una obra sobre una monografía de Gerardo Diego.

Senabre explicó que "no ha sido fácil" elegir a la obra ganadora, titulada "Manual de espumas. La plenitud creacionista de Gerardo Diego", de entre las doce presentadas, que consideró una "cantidad asombrosa" de trabajos para certámenes de estas características de investigación poética.

Aun así, resaltó el acercamiento que "extraordinariamente" hace Bernal Salgado al libro que "marcó un antes y un después" en la poesía de Gerardo Diego y que documenta con información inédita que sólo está archivada en la fundación que lleva el nombre del poeta santanderino, en la capital cántabra, en la que se dio a conocer el fallo del premio.

"Manual de espumas", según Senabre, "marco un hito" en la poesía del autor cántabro y "abrió caminos" para el inicio del movimiento poético del creacionismo.

El trabajo de investigación del ganador del premio recoge un resumen de la historia literaria en la que se creó "Manual de espumas", interpreta los textos de esta obra de Diego e incluye un acercamiento documental "que pocas veces se produce en este tipo de ensayos", explicó Senabre.

La obra, que será publicada por una editorial nacional, incluye documentación inédita que sólo está archivada en la Fundación Gerardo Diego y que fija la génesis de lo que fue para el autor cántabro este "Manual de espumas".

La integrante del jurado, la catedrática de Literatura Española de la Universidad Complutense, María del Pilar Palomo, afirmó que el ensayo del profesor extremeño es la "certificación" de la utilidad de la Fundación Gerardo Diego, donde Bernal Salgado obtuvo la mayoría del material para llevar a cabo la investigación, por la que obtendrá un premio de 6.000 euros.

Ricardo Senabre indicó que esta obra será también un estudio importante para la investigación de la poesía contemporánea española, de la que uno de sus máximos representantes fue el poeta santanderino.

El secretario del jurado y catedrático de Literatura Española de la Universidad de Murcia, Francisco Javier Díez de Revenga, añadió que la documentación que recoge el ensayo no se había utilizado nunca para explicar el inicio del movimiento poético del creacionismo, que puso en marcha Gerardo Diego.

José Luis Bernal Salgado nació en Cáceres en 1959 y es autor de quince libros, entre los que ya cuenta con monografías sobre Gerardo Diego como "La biografía Ultraísta de Gerardo Diego" o "Estudio bibliográfico de la poesía de Gerardo Diego".

Además ha publicado una prosa literaria sobre el autor santanderino y una antología poética de Luis Cernuda.

Director de la revista Gálibo, como poeta Bernal Salgado ha publicado dos libros "Primavera invertida" y "El alba de las rosas" y cuenta con varios premios, además de haber sido presidente de la Unión de Bibliófilos Extremeños y vicepresidente del centro de la UNESCO en Extremadura.



Para los más tozudos...




Despertad los dormidos,
pues hay amigos luchando en el frente;
presentaros sin ruidos
como hace el valiente
haciendo suya el agua de la fuente.






Recuerdos de un foro...


3 DE JULIO, 2006

CAMPAMENTO P. PACÍFICO



Sigo buscando el pino más encumbrado y airoso;
la encina apuesta y resistente, con ramas extendidas,
como pámpanos salvajes.
O un lugar rápido, en el que no entre nadie.
Quiero sorprenderos, veros, oíros, y rezar con vosotros.


He oído crujir la rama más gruesa del pino más alto;
he visto saltar al arroyo Noblea una rana verde;
me ha dado en la cara la brisa
que baja lentamente de la montaña al caer la tarde;
desde lo alto, apenas sí oí los lamentos de los que, en la tierra, rezaban.
¿Por qué no rezáis más alto?
¿Por qué vuestro achicamiento y vuestro miedo?
Es Dios, tu compañero el que, a veces, invisiblemente,
te habla, te sonríe, te abraza y te besa.
Mírale a los ojos. Son azules, como el agua de un lago sereno.
En él hay peces, ideas que comparte con los amigos.
Ponte a su lado y observa. No temas;
escúchale atento, En su voz oirás las quejas y lamentos
de cuantos te rodean.
En este instante no sé cómo te llamas;
quizá un día lo sepa;
ese día, para mí, será festivo y grande;
juntos lo celebraremos.
Con hartura de versos y vino alambicado;
con abrazos, con lágrimas y besos.
Por favor, habla más alto;
pisotea el miedo;
que ya te pueda oír.
Quiero que seas mío todo entero;
como almendra sembrada en mi tierra,
o almendro con flores,
o un banco y una mesa de madera noble,
donde me pueda sentar para escribirte,
como si fuéramos novios para siempre.





El cuenco de la mano




LIBRO DE

RELATOS DE

BASILIO SÁNCHEZ



La Asociación Cultural Littera Villanueva / Littera Libros, tiene el gusto de invitarle a la presentación del libro El cuenco de la mano, del autor Basilio Sánchez.

El acto tendrá lugar en el Colegio Mayor Francisco de Sande de Cáceres (Pl. Pereros, 2) el próximo lunes 12 de marzo a las 20:15 h.

Agradeciendo de antemano su presencia, reciba un cordial saludo.

¡HOLA!

Soy Inés María Jurado Fernández.

Nací el día 4 de Noviembre de 2006 en Triana.

He recibido el bautismo el día 20 de Enero de 2007, víspera de Santa Inés, en la Parroquia de Nuestra Señora del Mar, de Sevilla.












INTERVENCIÓN DE PACÍFICO:

Rocío y José María, sobran las palabras cuando estas están avaladas con los hechos.

Más de uno de los presentes se estará preguntando:

¿Qué pinta ese anciano aquí?

Yo intentaré sacarlo de su asombro:

Guardando las distancias con el Anciano Simeón, que cumplido el tiempo marcado por la ley, María y José, padres del Niño lo tenían que llevar al templo para ponerle el nombre de Jesús, como el Ángel les había indicado antes de ser concebido en el seno de María.

Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de su pueblo. Le había sido rebelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Por eso acudió al templo y tomando en brazos al Niño, bendijo a Dios diciendo las palabras que yo voy a decir con Inés María en mis brazos:


Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante los pueblos:
Luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo.



INTERVENCIÓN DEL PADRE DE INÉS MARÍA

Santa Inés.


Enero blanco, el brezo prende mechones de lana en los colmillos acerados, la escarcha inmaculada se tiñe de púrpura, de violeta: gota a gota el cuello yugulado del Cordero, colgado de un garfio impunemente, ha impregnado la tierra con su sangre qui tollis pedcata mundi. Ojos azules en la noche cándida, la víspera de Santa Inés las doncellas núbiles vislumbran en sueños el semblante de su esposo futuro: encantamientos boreales bajo el árbol de navidad. Agnes de Roma ha atisbado el rostro del Hijo del Hombre y la brutal columna: el látigo, la tenaza, el oficio de tinieblas que celebraban los depravados cónsules de la sorna, el inmundo lupanar para quemar a Dios. Un tallo de lavanda perfuma el cajón donde guardamos las estampas de los mártires, hay un rincón en el huerto para las azucenas tronchadas por la carne, hay una nube de incienso que sube como una cabellera o un himno, y no es inútil la pureza, mas extraña. Tiemblan los rebaños, el hisopo riega el vellón para tejer los palios arzobispales, el agua del Jordán baña la cabeza de mi hija.

JUANJO CORTÉS, LOURDES Y SU GUITARRA.





ESTAMPAS PARA EL RECUERDO:
JUANJO CORTÉS, LOURDES Y SU GUITARRA.


Hablo de Juanjo Cortés,
hombre fiel, buen compañero;
Él puso acento al sendero
para seguirlo después.


Joven apuesto en la vida,
con señales de futuro,
tuvo que pisar seguro
y emprender nueva salida.


No cejó ante lo adverso,
ni lloró ante la cruz;
Ella le encendió la luz,
poniendo, junto a él, su verso.


Hoy la lucha sigue en pie,
del guerrero que aún confía,
y de Lourdes se fía,
pues le sostiene su fe.


¿Qué se oculta en la natura?
¿Por qué te inspiras en ella?
Sobradamente es bella,
y su entorno es dulzura.


¿Qué se esconde en vuestras almas?
Dejadlas libres, que vuelen,
que retocen y que anhelen
el triunfo que dan las palmas.


La duda os enseñe a ver
lo que no llega a los ojos,
por eso caed de hinojos
ante el bello amanecer.








El loco de la colina,
habla desde el corazón.

¡ATENCIÓN, ATENCIÓN!

A los amigos de siempre,
a los que he llevado conmigo,
llevo y llevaré eternamente.




Con el nuevo año, 2007, abro mi blog, exponiéndome a cualquier reclamo. Parto del convencimiento de que toda casa en guerra civil está abocada al fracaso. Se nos impone la sensatez y la cordura; somos personas maduras y ya no podemos dejarnos arrastrar por nuestro pasado joven, elogioso, pero que, como la niñez, ya ha pasado.




Abro el blog en son de paz, no de guerra; ya no estoy yo para semejantes menesteres; quiero terminar mis últimos días apoyado como siempre estuve en vosotros. Reconozco que no hubiese llegado al final de mi camino sin vuestra grata compañía. Os conozco uno a uno con nombres y apellidos, y sé lo que cada uno ha puesto de su vida en esta casa.




Como humanos que somos, tendremos nuestros fallos a la hora, incluso, de querer lo mejor para todos. Aunque, también, hemos de admitir que cada cual somos hijos de nuestros padres, y no siempre hemos heredado lo mejor: lo que se adecua al sentir común. Por lo que hemos de tener comprensión - que no quiere decir silencio -. El silencio puede ser cómplice, como en el caso de Pilatos cuando para desentenderse de Jesús se lavó las manos. A nadie le gusta tener que dar la cara, pero hemos de comprender que alguien tiene que cargar con este puesto. Tomemos con sensatez cualquier advertencia que nos llegue de los que hemos encargado que velen por los recintos, aunque en más de una ocasión, como humanos, se equivoquen.




Sé que con la apertura del blog, más a esta edad de mi vida, y lleno de achaques, me expongo a terminar, absurdamente, mal mi estancia entre vosotros. Con ello demostraríamos ser poco inteligentes o de cascos ligeros. Me resisto a tener que pasar por esta prueba si con ella pierdo la imagen que siempre – contando con nuestros fallos – ante vosotros he tenido. Mantenerla debe ser nuestro mayor anhelo.





Con vosotros siempre,
a las duras y a las maduras.
Fr. Pacífico Martínez.

Feliz Navidad.



Hoy sabemos que estarás ahí. Por eso hemos puesto las letras tan gordas. Para que no te lo lean. Para que puedas ver bien el mensaje:




FELIZ NAVIDAD DE PARTE DE TODA TU FAMILIA DE CÁCERES.





A los amigos de Francisco de Asís

Este poema lo escribí para todos vosotros hace ya algunos años. Con él os quiero felicitar las Navidades y recordaros que un día hace ya muchos años, un hombre bueno, un ser humano integro y lleno de Dios, apostó por vosotros, "por todos vosotros", y aun hoy sigue en sus trece para ofreceros lo mejor de él, su palabra, su oración, su vida entera. Cuando Pacífico que es un ser único, inteligente, exigente, un hombre de Dios, os ha entregado su vida será porque merecéis la pena ¿no?

Bueno, ahí va mi poema:


A LOS CHICOS Y CHICAS "AMIGOS DE FRANCISCO DE ASÍS"


SON JÓVENES Y ESTÁN LLENOS DE VIDA
ESTÁN LLENOS DE AMOR Y DE ESPERANZA
SUS MANOS SON ANTORCHAS DE LUZ
PARA UN MUNDO EN TINIEBLAS
REZAN CON FE AL DIOS DE LA INDULGENCIA
Y LO BUSCAN SIN MIEDO EN EL QUE SUFRE,
EN EL ENFERMO, EN EL QUE ESTA SOLO,
EN EL QUE PASA HAMBRE.
SABEN TENDER LA MANO AL AMIGO QUE EQUIVOCO EL CAMINO
SUS VOCES, SUS RISAS, SUS ABRAZOS, SUS LÁGRIMAS, SU TRABAJO,
ESTOY SEGURA QUE LLEGAN HASTA DIOS.
SON ELLOS, LOS CHICOS Y CHICAS,
"LOS AMIGOS DE FRANCISCO DE ASÍS"
LAS FLORES DEL MÁS BELLO JARDÍN
EL FRUTO DE UNA SIEMBRA DE AMOR
LA ALEGRÍA SINCERA DE UN ENCUENTRO
EL ABRAZO AL AMIGO DEL ALMA
SUS VIDAS ESTARÁN SIEMPRE IMPREGNADAS
DE LA TIERRA ROJA DE DESCARGAMARÍA
DEL SONIDO DEL RÍO, DE LA PAZ Y LA BELLEZA
DE ESTOS PARAJES.
DE LA VOZ DE PACIFICO
LLENANDO SUS JÓVENES CORAZONES
DE AMOR Y DE ESPERANZA
ME ALEGRA VER NACER EN ELLOS
LOS HOMBRES DEL MAÑANA.



Isabel Agúndez


Mi casa



Hoy renuevo mi casa...




Hoy renuevo alegrías...





... y en ella siempre habrá un plato lleno para el peregrino.

 
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