Yo tengo un corazón humano como lo tiene usted. El corazón, se quiera o no, es sensible a la necesidad de los otros. Sólo cuando se le arropa con el egoísmo o la ambición, el corazón, pierde su por qué y para qué, como es sentir el latido de los demás seres.
Las costumbres de Valeriano
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Preciosa esta exposición de los nueve cuadros de costumbres que llegó a
entregar Valeriano al Museo Nacional de Pinturas.
La he visto al filo de que ter...
Hace 1 semana







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