Yo tengo un corazón humano como lo tiene usted. El corazón, se quiera o no, es sensible a la necesidad de los otros. Sólo cuando se le arropa con el egoísmo o la ambición, el corazón, pierde su por qué y para qué, como es sentir el latido de los demás seres.
Flamencos en los caños (Santos Domínguez)
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*Y marchan solemnes en lo irreal.*
* Rilke*
Ajenos en su vuelo, altos, inaccesibles,
vienen de un equinoccio de sombra sin memoria,
de la desconoci...
Hace 5 días







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