Mi mayor decepción fue no haber conocido a mi padre con las dos piernas. Porque, trabajando nos dejaba atrás, con una pierna. Con las dos, no nos hubiese llevado al campo cuando éramos pequeños. Y siendo fraile, la desaparición del Hermano Papel. Lo quería como a un hijo. Esto lo pueden avalar los que estaban conmigo la noche en la que salió, en los talleres que en Aldea Moret, tenía el Periódico Extremadura. Al salir el primero fue tan impresionante la emoción como la que tuvieron José y María con el nacimiento de si hijo Jesús. Recuerdo que lo tomé en mis manos, y estas empezaron a temblar, y temí se me fuera al suelo.
Las costumbres de Valeriano
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Preciosa esta exposición de los nueve cuadros de costumbres que llegó a
entregar Valeriano al Museo Nacional de Pinturas.
La he visto al filo de que ter...
Hace 1 semana







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