Una señorita de los montes de León por arte de birlibirloque tuvo su momento mágico y decidió pintarme y pintó un cuadro de dimensiones que, ni ella jamás soñó.
Pasado el tiempo hacía yo autostop en una carretera de Extremadura; veo que viene un camión; hago la señal para que pare, Lo hace y le pregunto: ¿A dónde va usted? Contestó con cara de pocos amigos: A Descargamaría. Un pueblo que no sé donde lo han colocado. Yo voy a él. ¿Puede llevarme? Suba, me contestó.
Puso en marcha al camión a la vez que me dijo: Llevo en el camión un cuadro de tales dimensiones que deber ser importante el protagonista del mismo, pero que a mi me trae en jaque. Le interrumpí para decirle: El señor del cuadro soy yo. Se enfureció y dijo: ¡Imposible! Si repite lo que acabo de oír, paro el camión y lo dejo en la carretera. A lo que le contesté: Siga adelante.
Llegamos a Descargamaría, le indiqué donde tenía que parar, intenté ayudarle a bajar el cuadro, a lo que él repuso: Seis hombres hacen falta. Llamé a los seis hombres que estaban en el bar. Bajamos el cuadro. Con unos hierros le quitó la envoltura, y al ver el cuadro se quedó como la cera: Lívido. Echó a correr a la vez que decía: ¡Este señor es una aparición!
Pasado el tiempo hacía yo autostop en una carretera de Extremadura; veo que viene un camión; hago la señal para que pare, Lo hace y le pregunto: ¿A dónde va usted? Contestó con cara de pocos amigos: A Descargamaría. Un pueblo que no sé donde lo han colocado. Yo voy a él. ¿Puede llevarme? Suba, me contestó.
Puso en marcha al camión a la vez que me dijo: Llevo en el camión un cuadro de tales dimensiones que deber ser importante el protagonista del mismo, pero que a mi me trae en jaque. Le interrumpí para decirle: El señor del cuadro soy yo. Se enfureció y dijo: ¡Imposible! Si repite lo que acabo de oír, paro el camión y lo dejo en la carretera. A lo que le contesté: Siga adelante.
Llegamos a Descargamaría, le indiqué donde tenía que parar, intenté ayudarle a bajar el cuadro, a lo que él repuso: Seis hombres hacen falta. Llamé a los seis hombres que estaban en el bar. Bajamos el cuadro. Con unos hierros le quitó la envoltura, y al ver el cuadro se quedó como la cera: Lívido. Echó a correr a la vez que decía: ¡Este señor es una aparición!







2 diciendo ¿qué?:
UN RUEGO: ¿ALGUIEN ME PUEDE DECIR QUIEN HE HECHO LA FOTO DE LA ENCINA EN INVIERNO? POR FAVOR NECESITO SABERLO, ES URGENTE...
MUCHAS GRACIAS.
Alberto Bellotín la hizo.
J.R.
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